Una fiesta un tanto diferente, y… ¡Con Gang Bang incluido!

Nunca podía imaginar lo que ahora mismo estoy viviendo, pero sí, me pellizco y me hago daño, eso quiere decir que es real, muy real.

Esta noche la comencé con dos de mis amigas, Dani y Vero, cenando en  nuestro restaurante preferido y acabando la fiesta en una de las discos más famosas de la ciudad, pero… ¿Cómo he llegado a hacer esto?

Una copa tras otra me llevó a conocer a Rodri, un morenazo de toma pan y moja que tan solo quería que me follara y me chupara los pezones… y eso hizo. Cuando lo conocí estuvimos hablando un par de minutos antes de comernos la boca y enroscar nuestras lenguas, deseosas de placer sexual.

Rodri es el gerente, de esta disco y la verdad que cuando nos calentamos demasiado nos fuimos al almacén a darnos el lote y a masturbarnos un rato. ¡Madre mía, pero pedazo de tranca que lleva el colega!

Después de quitarme mis braguitas, y dejarle la mano pringada de mis fluidos a Rodri, me dijo si quería probar una cosa que me encantaría, y yo, como buena mujer curiosa que soy le contesté que sí.

Abrimos la puerta que nos quedaba detrás nuestro y allí habían tres hombres más… ¡Quería que hiciéramos una orgía! Como iba un poco pedo, no reparé mucho en lo que iba a suceder, pero la cosa fue a más, pero muy lentamente.

Rodri y yo nos acomodamos en una cama redonda que se situaba en el centro de la sala, mientras que el resto se tocaba y masturbaba entre ellos, hasta que uno de ellos se nos acercó y comenzó a lamerme el ano con tanto placer que me hizo gemir mientras Rodri me follara, como si mañana fuera el último día.

Me estaba muriendo del placer, hasta que se acercó otro y me introdujo su su gran polla en mi boca, y mi lengua se dedicó ha dar, mientras recibía más y más pasión, pero aquí no queda todo. En ese mismo momento, los otros dos chicos que también estaban allí me suplicaron que le hiciera un buen pajote a cada uno mientras todos me daban y me follaban. Dejándome ir lo hice.

Y ahora estoy aquí, sodomizada e inmersa en mis pensamientos, pero gritando de placer una y otra vez con cada embestida que me dan cada uno de estos tíos.

¡Por cierto! Ya van tres corridas en una noche…

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